"Hacerse pobre con los pobres para llevarlos a Cristo". Esta frase, escrita sobre la lápida del sepulcro de la santa Ángela de la Cruz, resume el espíritu que le imprimió la fundadora a su congregación. La Compañía de las Hermanas de la Cruz nació el 2 de agosto de 1875, en Sevilla. Desde allí se expandió por España (Andalucía, Madrid, Valencia, Castilla y León, Castilla La Mancha, Galicia y Canarias), Italia y Argentina (Santiago del Estero y Tucumán).

Unas 700 hermanas se distribuyen en 53 comunidades. Llevan una vida contemplativa y de acción a la vez, con dedicación a los pobres, enfermos y discapacitados.

Santa Ángela había nacido en Sevilla el 30 de enero de 1846. Desde los 12 años tuvo que trabajar como aprendiz en una zapatería para ayudar a su familia. Murió el 2 de marzo de 1932, fue proclamada beata en 1982, por Juan Pablo II, y santa, en Madrid, el 4 de mayo de 2003.

A pesar de ser una congregación que invita a una vida llena de sacrificios y privaciones, las vocaciones siguen despertando, especialmente entre las jóvenes.

Las hermanas no sólo siguen el ejemplo de su fundadora sino también de otra sevillana, la madre María de la Purísima, fallecida hace sólo 15 años. Ella fue madre general de la congregación durante 22 años y es beata desde el 18 de septiembre de 2010.